jueves, 21 de abril de 2011

Sonidos letales

El uso del sonar militar plantea una amenaza mortal a las ballenas y a otros mamíferos marinos

 
Las ballenas y otros mamíferos marinos dependen de su oído para las funciones más básicas de la vida, como la orientación y la comunicación. Es mediante el sonido que encuentran comida, amigos, pareja y su camino por el mundo todos los días.
Así que cuando un sonido miles de veces más poderoso que un motor a reacción les llena los oídos, los resultados pueden ser devastadores, e incluso mortales.
Esta es la realidad que enfrentan las ballenas y otros mamíferos marinos debido al ruido causado por las actividades humanas en el océano, ya sea el sonido de las pistolas de aire usadas para la exploración petrolera o el sonar que emiten submarinos y barcos. El sonido causado por el hombre puede ahogar los ruidos de los que dependen los mamíferos marinos para su supervivencia, causándoles serias lesiones e incluso la muerte.

Impactos letales del sonar

Muchos de esos cetáceos varados en las playas han sufrido traumas físicos, incluidas hemorragias alrededor del cerebro, oídos y otros tejidos, y grandes burbujas en sus órganos.
Esos síntomas son semejantes a un caso grave de “the bends”, la enfermedad que puede matar a los buzos que suben a la superficie demasiado rápido desde aguas profundas. Los científicos creen que el sonar de media frecuencia puede hacer que ciertas ballenas cambien sus patrones de nado de una manera que sus cuerpos no lo pueden soportar, causando lesiones debilitantes e incluso fatales.
Las ballenas varadas son solo el síntoma más visible de un problema que afecta a cantidades mucho mayores de animales marinos. Se ha demostrado que el sonar de la Marina trastorna los hábitos alimenticios y otras conductas vitales, y hace que una amplia gama de especies sientan pánico y huyan. A los científicos les preocupa el efecto acumulativo de todos esos impactos en los mamíferos marinos.
Incluso la Marina calcula que el aumento en los entrenamientos con sonar dañarán considerablemente a los mamíferos marinos más de 10 millones de veces durante los próximos cinco años tan solo en la costa de los Estados Unidos.
NRDC ha sido líder en la batalla para reglamentar el uso del sonar y proteger a las ballenas y otras especies de sus dañinos efectos. En 2008, un caso presentado por NRDC contra la Marina de EE.UU. fue escuchado por la Suprema Corte de los Estados Unidos 

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